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viernes, 1 de febrero de 2013

Consejos para almacenar los artículos de vuestro bebé


Uno de los problemas con que nos encontramos en la tienda cuando traéis los artículos a vender es que vienen directamente en las cajas o embalajes en las que los tenéis almacenados en el trastero: convencidos de que están perfectamente ni siquiera les echáis antes una ojeada. Cuál será la sorpresa cuando sacáis el producto de la caja o el plástico donde cuidadosamente lo habíais envuelto y aparecen con manchas de moho, manchas amarillas, óxido… Lo único que podéis pensar es: “¡Trágame tierra! ¿Qué ha pasado aquí?”

Lógicamente los productos almacenados en un trastero o garaje con algo de humedad son mucho más propensos a deteriorarse, pero tampoco se libran los almacenados en uno perfectamente seco. Hay unos pequeños consejos que tal vez os ayuden a almacenar los trastos de vuestro bebé según los vayáis dejando de utilizar, ya sea con intención de venderlos o guardarlos para un siguiente hijo.

Los cochecitos y las sillas tienen que estar bien limpios y secos antes de guardarlos. Tienen que “respirar”, por lo tanto, no los envolváis nunca en plásticos: cajas o sábanas viejas son la mejor opción. Y aunque sean cajas que tengan algo de espacio dentro. Para los chasis de acero nada como untarlos antes de vaselina (quitando siempre el exceso con un trapo), para que no se oxiden.

¿Y qué hacemos con los textiles? Me refiero tanto a la ropita del bebé como a los sacos de la silla, vestidura del moisés o la minicuna, sábanas de la cuna… Si van a estar almacenados largo tiempo os recomiendo las bolsas al vacío: guardadla limpia y sin planchar, evitaréis bastantes manchas amarillas… y si sale alguna, luego simplemente con lavar se quitarán con facilidad. En estas bolsas también queda protegida del polvo y de bichos indeseables, y además reducís el espacio que toda esa ropa ocupa. Si la guardáis en cajas, acordaos de echar bolas antipolillas (las hay no tóxicas), aunque cuando la saquéis para usarla de nuevo tendréis que lavarlo todo otra vez. La ventaja de las cajas es que podéis sacar en un momento dado sólo lo que necesitéis, y con las bolsas no es posible hacerlo.

Esperamos que estos sencillos consejos os ayuden a almacenar mejor las cosas de vuestro bebé, ahorrándoos tiempo, espacio y desagradables sorpresas cuando los desembaléis.

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